Saludos desde Valencia: ciudad, playa y vida mediterránea
Saludos desde Valencia: ciudad, playa y vida mediterránea
València es el gran centro urbano de la Costa Valencia y una ciudad donde más de dos mil años de historia conviven con arquitectura contemporánea, kilómetros de zonas verdes y el Mediterráneo. Fue fundada por los romanos en 138 a. C., pasó posteriormente por etapas visigoda e islámica y fue conquistada por Jaume I en 1238.
Actualmente, cada barrio ofrece una experiencia completamente distinta. Vivir en Ciutat Vella, Russafa, El Cabanyal o junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias puede parecer casi vivir en ciudades diferentes.
Más de dos mil años de historia
La antigua Valentia nació como colonia romana y todavía pueden verse restos de aquella primera ciudad en L'Almoina.
Durante la época islámica se construyeron murallas y se ampliaron los sistemas de riego de la huerta. Tras la conquista cristiana de 1238 comenzó otra etapa y el siglo XV se convirtió en uno de los grandes momentos económicos y culturales de la ciudad.
Ese pasado continúa muy presente en Ciutat Vella.
Ciutat Vella
El centro histórico reúne la Catedral, Plaza de la Virgen, Plaza de la Reina, Mercado Central, Lonja de la Seda y barrios como El Carmen.
Las Torres de Serranos y Torres de Quart recuerdan todavía las antiguas fortificaciones de Valencia. Pasear por el centro permite encontrar patrimonio romano, islámico, gótico, barroco y modernista en relativamente poca distancia.
Catedral y Santo Cáliz
La Catedral se levantó tras la conquista cristiana en el emplazamiento de la antigua mezquita principal.
Sus numerosas fases constructivas han dejado una mezcla de estilos arquitectónicos. En su interior se conserva el Santo Cáliz, venerado dentro de la tradición católica como el cáliz utilizado durante la Última Cena.
Junto a ella se eleva el Micalet, uno de los grandes símbolos del centro histórico.
Tribunal de las Aguas
Cada jueves a las doce del mediodía, el Tribunal de las Aguas se reúne junto a la Puerta de los Apóstoles de la Catedral.
Su función tradicional es resolver públicamente conflictos relacionados con el agua de riego de la huerta valenciana. La institución fue reconocida en 2009 como Patrimonio Cultural Inmaterial por UNESCO.
Es probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo la tradición agrícola sigue formando parte de una gran ciudad moderna.
Lonja de la Seda
La Lonja de la Seda fue construida entre 1482 y 1533 durante una época de gran prosperidad comercial.
Su espectacular Sala de Contratación representa el poder económico que Valencia alcanzó como ciudad mercantil mediterránea. UNESCO incluyó el edificio en la Lista del Patrimonio Mundial en 1996.
Mercado Central
Frente a la Lonja se encuentra el Mercado Central, uno de los grandes edificios modernistas de la ciudad.
Ocupa más de 8.000 m² y Visit Valencia lo identifica como el mayor mercado europeo dedicado a productos frescos. Fruta y verdura de la huerta, pescado, carne, embutidos y numerosos productos locales llenan sus puestos.
Es un lugar turístico, pero continúa funcionando como mercado real para los propios valencianos.
Ciudad de las Artes y las Ciencias
El contraste aparece al llegar al antiguo cauce del Turia.
La Ciudad de las Artes y las Ciencias, obra principalmente de Santiago Calatrava, se extiende durante más de dos kilómetros. Hemisfèric, Museu de les Ciències, Palau de les Arts, Umbracle y Oceanogràfic forman parte del complejo.
Su imagen futurista se ha convertido en uno de los símbolos internacionales de Valencia.
Oceanogràfic
El Oceanogràfic es actualmente el mayor acuario de Europa.
Alberga aproximadamente 45.000 animales pertenecientes a 500 especies, distribuidos en diferentes ecosistemas marinos.
Para visitar todo el conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias resulta recomendable reservar prácticamente una jornada completa.
El río que se convirtió en parque
El actual Jardín del Turia ocupa el antiguo cauce del río.
Después de la devastadora riada del 14 de octubre de 1957, el Turia fue desviado hacia el sur de Valencia. El antiguo cauce terminó transformándose en un parque urbano de más de nueve kilómetros.
Actualmente es una de las principales rutas para caminar, correr y desplazarse en bicicleta por la ciudad.
Más de nueve kilómetros de verde
El parque conecta el Parque de Cabecera con la Ciudad de las Artes y las Ciencias y pasa bajo 18 puentes de diferentes épocas.
Para quienes viven en Valencia constituye mucho más que una atracción turística. Es una auténtica infraestructura verde utilizada diariamente para deporte, desplazamientos y ocio familiar.
Playas urbanas
Valencia dispone además de auténticas playas de ciudad.
El Cabanyal y La Malvarrosa, junto con la cercana Patacona de Alboraia, forman unos tres kilómetros y medio continuos de grandes playas de arena.
Metro, autobús y carriles bici facilitan llegar desde diferentes zonas urbanas. Restaurantes, instalaciones deportivas y actividades náuticas completan el entorno.
La Malvarrosa
La famosa Malvarrosa debe su nombre a una curiosa transformación.
A mediados del siglo XIX, una antigua zona pantanosa se convirtió en una plantación de malvarrosas, dando origen al nombre que conserva actualmente la playa.
Hoy es una de las zonas de baño más utilizadas por los propios residentes de Valencia.
El Cabanyal
A espaldas del mar se encuentra el histórico Cabanyal-Canyamelar.
Su origen marinero continúa visible en el entramado de calles y en las viviendas bajas con fachadas de azulejos y decoración del modernismo popular. El conjunto histórico está protegido como Bien de Interés Cultural.
Cultura, restauración y rehabilitación urbana han transformado mucho el barrio, aunque todavía mantiene una identidad muy diferente del centro.
Hacia las playas naturales
Al sur de la ciudad aparecen Pinedo, El Saler, La Devesa y La Garrofera.
Aquí el paisaje se vuelve progresivamente más natural y se integra con el Parque Natural de l'Albufera. Sumando las playas urbanas y naturales, Valencia dispone de casi veinte kilómetros de costa.
L'Albufera
A unos diez kilómetros de Valencia se encuentra L'Albufera, una gran laguna rodeada de arrozales, bosque y zonas húmedas.
Paseos en barca, rutas naturales, observación de aves y espectaculares puestas de sol forman parte de la experiencia.
El pueblo de El Palmar es uno de los lugares tradicionales para descubrir la gastronomía vinculada al arroz.
La cuna de la paella
La paella valenciana está estrechamente relacionada con los arrozales de L'Albufera.
La información turística oficial presenta precisamente este paisaje agrícola como el lugar donde nació la paella.
La receta valenciana tradicional utiliza ingredientes como pollo, conejo, verduras y garrofó. En la costa encontrará además numerosos arroces de pescado y marisco.
Fallas
Cada marzo Valencia se transforma por completo durante Las Fallas.
La fiesta fue inscrita por UNESCO en 2016 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Los monumentos falleros mezclan escultura, sátira, artesanía y crítica social.
Los días principales son del 15 al 19 de marzo, mientras que desde el día 1 se celebra diariamente la mascletà de Plaza del Ayuntamiento.
La Cremà
El 19 de marzo llega la Cremà.
Prácticamente todos los monumentos construidos para las Fallas son quemados esa noche. Antes llegan la Plantà, la Ofrenda de Flores, los castillos de fuegos artificiales y la espectacular Nit del Foc.
Vivir en Valencia durante marzo significa convivir plenamente con esta tradición.
Vivir en Valencia
La elección de barrio es fundamental.
Ciutat Vella ofrece patrimonio y vida central. Russafa y L'Eixample son urbanos y dinámicos. El Cabanyal y Malvarrosa acercan la vivienda a la costa. Quatre Carreres permite vivir cerca de la arquitectura moderna, mientras barrios más exteriores pueden ofrecer viviendas más nuevas, mejores accesos en coche o ambientes más residenciales.
Por ello recomendamos conocer distintas zonas antes de centrar la búsqueda inmobiliaria.
Valencia o sus alrededores
También puede ser interesante vivir en municipios del área metropolitana.
Alboraia, por ejemplo, se encuentra inmediatamente al norte y Patacona continúa directamente desde Malvarrosa. En otras poblaciones metropolitanas pueden encontrarse viviendas más amplias o entornos residenciales manteniendo buenas conexiones con la ciudad.
La elección dependerá sobre todo de si se prioriza vida urbana, playa, espacio exterior o facilidad de desplazamiento.
Una ciudad junto al Mediterráneo
La gran diferencia respecto a muchas poblaciones costeras es que Valencia es, ante todo, una gran ciudad.
Hospitales, universidades, cultura, transporte público, empresas, comercio y servicios funcionan durante los doce meses del año. La playa es una parte importante de la ciudad, pero no constituye su única razón de ser.
Para quienes quieren mudarse a España sin renunciar a la vida urbana, esa combinación puede resultar especialmente interesante.
Comprar una vivienda en Valencia
Antes de comparar pisos recomendamos comparar barrios.
Dedique tiempo a caminar por Cabanyal, Russafa, Ciutat Vella y las zonas residenciales más modernas. Compruebe conexiones de metro, bicicleta, aparcamiento y distancias reales hasta trabajo, colegio o servicios.
En edificios antiguos conviene revisar ascensor, estado del inmueble y posibles derramas de la comunidad. En promociones modernas deberá decidir cuánto valora disponer de garaje, zonas comunes y mayor eficiencia frente a vivir dentro de los barrios históricos.
Por qué merece la pena descubrir Valencia
Empiece en el Mercado Central y continúe hacia Lonja, Catedral y El Carmen. Baje después al Jardín del Turia y recorra parte del antiguo río en bicicleta.
Visite la Ciudad de las Artes y las Ciencias y continúe hasta El Cabanyal y la playa.
Otro día reserve la tarde para L'Albufera y termine frente al agua con un buen arroz.
Historia romana, gótico, arquitectura futurista, nueve kilómetros de jardines, grandes playas, arrozales y una fiesta que cada marzo llena la ciudad de pólvora y fuego.
¡Saludos desde Valencia!