Saludos desde Guadalest: castillo, montaña y un embalse turquesa
Saludos desde Guadalest: castillo, montaña y un embalse turquesa
El Castell de Guadalest se encuentra en el interior montañoso de la Marina Baixa. El pueblo ocupa una impresionante roca sobre el valle y, a sus pies, se extiende el conocido Embalse de Guadalest. Las sierras de Aitana, Xortà y Serrella completan uno de los paisajes más reconocibles del interior de Alicante.
Aunque el municipio es pequeño, concentra un patrimonio sorprendente: dos antiguas fortalezas musulmanas, una casa señorial, iglesia barroca, museos muy peculiares y numerosas rutas por el valle.
Un pueblo fortificado sobre la roca
El casco histórico ya existía durante época musulmana. Tras la conquista cristiana del siglo XIII mantuvo durante mucho tiempo una importante población islámica y pasó por manos de diferentes familias nobles. En 1293 Jaime II entregó el castillo a Bernardo de Sarrià y en 1543 Sancho de Cardona recibió el título de Marqués de Guadalest.
El conjunto fue declarado histórico-artístico en 1974 y posteriormente Bien de Interés Cultural. Desde 2015 pertenece además a Los Pueblos más Bonitos de España.
Entrar por un túnel excavado en la roca
El acceso a la parte más antigua es una experiencia en sí misma.
Para entrar en el recinto fortificado hay que atravesar un túnel excavado directamente en la roca. La antigua puerta todavía se conserva.
Al otro lado aparecen la iglesia, Casa Orduña, diferentes museos y los accesos hacia los castillos.
Castillo de San José
El Castillo de San José es una fortaleza musulmana del siglo XI situada en el punto más alto.
Su posición estratégica fue fundamental durante siglos, aunque terremotos en 1644 y 1748 y una explosión durante la Guerra de Sucesión en 1708 destruyeron gran parte del conjunto.
Actualmente permanecen ruinas integradas espectacularmente con la propia montaña.
Castillo de la Alcozaiba
Existió además otra fortificación musulmana del siglo XI: La Alcozaiba.
Hoy queda principalmente una torre en ruinas dentro del entorno de la antigua Casa Orduña.
Desde estas zonas elevadas se comprende perfectamente la función defensiva de Guadalest.
Casa Orduña
La Casa Orduña fue construida después del fuerte terremoto de 1644.
La familia Orduña, de origen vasco, trabajó durante casi tres siglos como administradora y gobernadora del marquesado en nombre de los Cardona. La casa fue incendiada y saqueada durante la Guerra de Sucesión de 1708, aunque posteriormente fue reconstruida.
Actualmente funciona como museo municipal y permite acceder también al Castillo de San José.
Una extraordinaria biblioteca
Entre las salas de Casa Orduña destaca una biblioteca histórica con 1.265 volúmenes, incluidos centenares de ejemplares de los siglos XVI al XVIII.
La vivienda conserva además mobiliario, pinturas y objetos que ayudan a entender la vida de una familia poderosa en un pequeño núcleo rural.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
La actual iglesia fue construida entre 1740 y 1753 en estilo barroco.
Se levantó sobre un templo más antiguo y sufrió importantes daños y transformaciones durante los siglos posteriores, incluida una gran remodelación en 1962.
Su proximidad a Casa Orduña y al castillo muestra lo compacto que era el antiguo núcleo de poder.
Un pueblo lleno de museos
Guadalest cuenta con una oferta museística enorme para su tamaño.
Hay museos dedicados a etnología, microminiaturas, miniaturas, vehículos históricos, casas de muñecas, saleros y pimenteros e instrumentos históricos de tortura, además de Casa Orduña.
Algunos resultan realmente curiosos, como las obras diminutas realizadas sobre granos de arroz o arena.
Museo Etnológico
Para comprender mejor la vida tradicional del valle, el Museo Etnológico resulta especialmente interesante.
Ocupa una vivienda típica del siglo XVIII construida sobre la roca y muestra cómo se vivía y trabajaba antiguamente, incluyendo cocina, despensa, dormitorio, herramientas agrícolas, producción de aceite, vino y cereales.
Embalse de Guadalest
El famoso embalse es bastante más reciente que el pueblo.
Su construcción comenzó en 1953 y finalizó en 1971.
Actualmente el agua, rodeada por montañas, proporciona la conocida imagen turquesa que se observa desde los miradores de Guadalest.
Rodear el embalse
Existe una ruta circular relativamente sencilla alrededor del embalse.
El recorrido permite disfrutar de vistas hacia El Castell de Guadalest, Benimantell, Beniardà y las sierras que rodean el valle.
Es una forma excelente de contemplar el pueblo desde abajo, donde su situación sobre la roca resulta todavía más impresionante.
Senderismo en la montaña
Para quienes buscan mayor dificultad, diferentes rutas continúan hacia las sierras.
La PR-V 18 asciende desde el entorno del embalse hacia la Sierra de l’Aixortà en un recorrido de unos 13,5 kilómetros.
Pinos, romero, matorral mediterráneo y paisajes de mayor altitud acompañan el recorrido.
Un valle lleno de pequeños pueblos
Guadalest da nombre también al valle.
Benimantell, Beniardà, Benifato y Confrides son algunos de los pequeños núcleos situados entre las montañas.
Quien tenga tiempo debería continuar conduciendo por el valle después de visitar El Castell.
El paisaje se vuelve rápidamente mucho más tranquilo.
Fiestas de San Gregorio
A comienzos de mayo se celebra San Gregorio.
Una de las costumbres más características es la tradicional bendición del agua.
Es una celebración pequeña y profundamente relacionada con la historia agrícola y las fuentes del valle.
Virgen de la Asunción
Las fiestas patronales principales se celebran en agosto en honor a la Virgen de la Asunción.
Tradicionalmente tienen lugar del 14 al 17 de agosto e incluyen procesiones, ofrenda de flores, música y celebraciones populares.
La imagen de la Virgen es trasladada desde Casa Orduña hasta la iglesia parroquial.
Gastronomía de montaña
La cocina local es claramente de interior.
Destacan la olleta de blat, conejo al alioli, pimientos rellenos, verduras al horno, diferentes arroces y minxos rellenos de verdura.
Son platos más contundentes, especialmente apropiados para los meses frescos en la montaña.
Vivir en Guadalest
Vivir permanentemente en El Castell de Guadalest ofrece mucha tranquilidad, aunque los servicios propios de una gran localidad son limitados por la pequeña escala del municipio.
Para compras importantes, sanidad especializada y otros servicios es normal desplazarse hacia municipios mayores de la Marina Baixa.
También resulta interesante considerar otros pueblos del valle si se busca una vivienda rural o más espacio.
Comprar vivienda en el Valle de Guadalest
Una vivienda anunciada como ‘Guadalest’ puede encontrarse dentro del propio municipio o en algún punto del valle.
Por eso recomendamos comprobar siempre la ubicación exacta.
En fincas y viviendas rurales resulta especialmente importante revisar la clasificación del suelo y la situación registral de vivienda, piscina, anexos y otras construcciones.
Mudarse al Valle de Guadalest
Este entorno resulta especialmente apropiado para quienes buscan montaña, naturaleza y vida española de pueblo.
El coche es prácticamente imprescindible y el conocimiento del español cobra mayor importancia en la vida cotidiana que en muchas urbanizaciones internacionales de la costa.
A cambio, la Costa Blanca continúa relativamente cerca.
Por qué merece la pena descubrir Guadalest
Llegue temprano y atraviese el túnel hacia el recinto histórico. Visite Casa Orduña y suba hasta los restos del Castillo de San José.
Después contemple el embalse desde arriba, visite alguno de los curiosos museos y pruebe una olleta de blat.
Reserve otro momento para bajar al embalse o recorrer el resto del valle.
Castillos musulmanes, un pueblo excavado en la roca, un embalse turquesa y montañas por todas partes.
¡Saludos desde Guadalest!